viernes, abril 15, 2011

La mascota que perdió su nombre

 (Nuestra mascota fue creada por concurso entre el alumnado del Centro.
Este es el relato que da a conocer su nombre)

            Nuestro insecto palo está triste. Ha perdido el norte y no consigue salir a flote. Ha buscado en el mundo mágico de los libros, pero no encuentra su identidad.
            ¿Alguna recomendación? Al hada le pregunta mientras merodea por los alrededores de las estanterías repletas de libros ilustres, cuentos fabulosos y extraños álbumes. Pero las miradas de ésta no responden a  sus expectativas.
            Continúa revolviendo entre las páginas de la biblioteca, desde hace algún tiempo encantada; se cuela por los pasajes más insospechados de la literatura clásica y juvenil, explora en los más inhóspitos rincones, mas no llega a ninguna conclusión.
            Se reafirma en su idea de que algún día  existió, tuvo su tiempo y tuvo una identidad y consigue llegar hasta las inmensas aulas repletas de inocencia y frescura. Se cuela en las misteriosas profundidades de las mochilas de varios alumnos, explora y adquiere nuevas sensaciones.
            Se desplaza lentamente por los largos pasillos de nuestro cole, investiga y descubre un cierto aire de innovación, y también  de sabiduría, de realismo, de espontaneidad. Recorre el inmenso patio, donde se respira un ambiente de descanso, de alivio, de juego.
            De todos los lugares recónditos por los que va deambulando saca algo positivo y comienza a recordar, a rememorar viejos tiempos, a indagar en el baúl de sus recuerdos. Va cobrando vida, va respirando tranquilidad y alegría, va saliendo de su asombro.
            Lo que se temía es cierto, su nombre se perdió algún día y una inocente mano de un niño lo guardó en su regazo y no lo dejó aflorar al exterior. Pero la curiosidad y las ganas de aprender de nuestro insecto palo fueron tan fuertes que buscando y buscando, logró encontrar la felicidad perdida.

            Os descubriré el secreto mejor guardado de la identidad de nuestra mascota. ¿Dónde podía estar escondido su nombre? Lógicamente en el corazón del cole, en el lugar más encantado y recóndito del centro, en el paraíso donde se forjan los mejores sueños y deseos: en la biblioteca.

            ¿Cómo lo descubrió? Os lo contaré en secreto, solo para vosotros, niños y niñas del Alfonso VIII. Hace mucho tiempo, cuando el cole era más viejecito y la biblioteca estaba en lo que es hoy día el comedor, un mago trajo de la India un cofrecito con una llave mágica e hizo un conjuro. Allí escondió durante años un nombre mágico. Únicamente se podía abrir si ocurrían tres coincidencias.
1.- Había que resolver un enigma.
2.-Debían mezclarse tres ingredientes:
         a. La sonrisa de un niño
         b. La habilidad de un maestro
         c. Las estrategias de un director       
 3.-Los niños del cole debían creer que la lectura es el espejo del alma.

Cuando nuestra mascota  descubrió que estos tres condicionantes se habían cumplido, se rompió el hechizo y el nombre surgió del cofrecito, envuelto en un pergamino, tan brillante y esplendoroso como lo dejó nuestro mago hace muchos años. ¡No permitamos que ese nombre se vuelva a ocultar!

            Cada vez que una mano inocente abra las páginas de un libro de nuestra biblioteca encantada, estará descubriendo a nuestra intrépida y culta mascota. Ella les acompañará siempre en la hermosa tarea de viajar a lugares lejanos, a bosques profundos, a castillos encantados, y a descubrir apasionantes aventuras de la mano de nuestros más famosos héroes y princesas, intrépidos piratas y los más valientes guerreros. ¡Dejémonos acompañar por  PALÍNDROMO! ¡Dejemos volar nuestra imaginación!

         Entre las páginas de un buen libro está el alma de la sabiduría y la cultura. No le neguemos su lugar en nuestro corazón. Recordemos que los libros han ganado más batallas que las armas.

Por  Puri, madre de alumnos y
colaboradora-especialista en Bibliotecas.

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