martes, octubre 16, 2018

Los hombres en la Luna


jueves, octubre 11, 2018

En “Ojo de Piojo”




En “Ojo de Piojo”

     Y seguimos encaminados hacia el arte y hacia una educación que apuesta por el valor de la expresión y el espíritu creativo… Continuamos educando la mirada; somos “escuelaCONarte”. Y hemos tenido el privilegio de contar con Pablo S. Herrero, extraordinario artista salmantino, para dar comienzo a nuestro proyecto de intervenciones artísticas en las columnas del porche.     
     Qué suerte haber contado con Pablo para dejar su huella pictórica, con su lenguaje tan personal, en el patio de nuestro Colegio como ha hecho en multitud de espacios públicos en pueblos y ciudades de España, Portugal, Francia, Italia, Eslovaquia, Polonia, Noruega, EE.UU., Uruguay, Argentina y Cuba.
     Es además nuestro invitado especial para inaugurar el curso del microespacio de exposición “Ojo de Piojo”. Os animamos a disfrutar de la mirada y asomaros a su expresiva obra.

También en nuestra web: https://cpalfonsoviii.educarex.es/

Pablo S. Herrero (Salamanca, 1977)

El lenguaje pictórico de Pablo está ligado al código de las formas vegetales. Árboles y bosques, tanto en murales como en obra gráfica, son el vehículo para mostrar el vínculo entre lo dinámico y lo estático, individuo y comunidad, interdependencia emocional, poder y lucha, sostenibilidad y resistencia.

Su medio de actividad preferido suelen ser los espacios descentrados y marginales, tomando los lugares abandonados y los barrios periféricos como paradigma del rechazo que la ciudad provoca a grandes partes de sí misma. Por otra parte, concentra su trabajo también en zonas rurales, como modo de acercamiento del arte urbano a lugares más allá de la ciudad. Intenta escoger los proyectos que más se acerquen a este principio o que sean parte de una labor social. Considera la obra en colaboración con otros artistas como uno de los aspectos más interesantes y enriquecedores a la hora de trabajar en la calle. En los últimos años está intentando acercar su experiencia como muralista a niños y adolescentes a través de talleres.

Ha desarrollado proyectos en espacio público en pueblos y ciudades de Europa y América. Ha expuesto obra gráfica en Salamanca, Madrid, Sapri y Varsovia.

Más información y obra en muros
y gráfica en: http://pablosherrero.com/

martes, octubre 09, 2018

LA CASA DE ENFRENTE II


LA CASA DE ENFRENTE II

     Tengo veintidós años. El trauma que sufrí cuando tenía doce años me dura en la cabeza. Gané muchos premios con mi invención: El Olvidator. Todavía funciona, pero tiene efectos secundarios, como volverte loco o una extraña afición a las máquinas expendedoras (gracias a eso no me queda casi dinero). Lo he pensado mucho durante día y noche y creo que voy a volver a ver qué pasa enfrente de mi antigua casa (sí, me he mudado) a ver que narices pasa allí.
     Mañana cogeré el primer vuelo hacia mi país (que el olvidator me hizo olvidar su nombre).

     Pero antes tengo que ir preparado por si esa extraña sombra vuelve a atacarme: una daga, botiquín, galletas, mi consola portátil, ropa, mi móvil y barritas energéticas.
Puse el despertador a las seis de la mañana y me fui a ver la tele. Peo me quedé dormido y me despertó el sonido del tráfico. Miré la hora y eran las seis menos diez de la mañana.
Sin pensármelo dos veces, cogí mi mochila y cogí el coche.

     Una vez en el aeropuerto, había una cola de por lo menos medio kilómetro de longitud. Así que hice una reserva falsa en la web del aeropuerto (sí, soy hacker) Y me puse la ropa más arreglada que llevaba en la mochila y fui por la zona VIP.
Cuando embarqué, el vuelo se me hizo muy largo y decidí sacar mi consola portátil.
Una hora y media más tarde…

     Nada más bajar del avión cogí corriendo el bus y fui hasta mi calle. Mi casa estaba abandonada y las paredes estaban mohosas. Miré la casa de enfrente y estaba igual que cuando tenía doce años. Me pareció muy extraño. Entonces lo vi: Aquella traumática sombra oscura y de ojos rojos entró rápidamente en aquella casa.

     Con la daga en la mano me acerqué hacia la puerta, pero un cuchillo me pasó silbándome los oídos. Clavé la daga en la puerta sucumbido por la ira. Pero aquella extraña sombra abrió la puerta que me dio en todos los labios, (los que me reventó). Hacía mucho que no probaba la sangre.
     Lancé la daga, pero le atravesó sin hacerle ningún tipo de daño.
     Me quedé alucinando en colores. Pero mis reflejos respondieron bien y los siguientes tres cuchillos que me lanzó los esquivé sin problemas. Me retiré detrás de mi casa y con una gasa me limpié la sangre de mis labios.
     Pero la sombra no daba tregua. Con un gruñido espectral, cogió y me tiró una silla plegable negra a la cabeza pero la esquivé. Busqué en mi mochila y le tiré las barritas energéticas a la boca y se las tragó. Durante unos segundos no pasó nada,  pero después el monstruo se retorció y se tiró al suelo con las manos en la tripa, segundos después, explotó.
     No me percaté de que tenía sangre y órganos de monstruo  en la boca.
     Grité a pleno pulmón: ¡SIII!
   Una vez vencido el monstruo, vendí mi antigua casa y recompré la mía y la de mi extraño vecino. Tardé como dos o tres meses en trasladar todo y comprar nuevas cosas.
     El día que me senté en el sofá de mi casa con el mando de la consola entre mis manos pensé: esto es como si tuviera doce años.
                                  FIN               

                                          Juan Peguero García. 6º Primaria

jueves, octubre 04, 2018

Pedro, el marinero


Pedro, el marinero

Pedro era marinero y en otoño, recién cortado el pelo, se quedó calvo. En uno de sus viajes empezó a notar olas demasiado fuertes. Y media hora más tarde, se situaba en una isla. Pedro ya no era marinero, era un náufrago.

En la isla se encontró un baúl lleno de comida y gracias a eso pasó mucho tiempo allí. Para entonces ya tenía una barba larguísima. Decidió que para no pasar frío se podría cubrir con la barba toda su cara. Una noche tenía la barba puesta y vino un tiburón a comérselo, pero al final el tiburón no se lo comió porque pensó que era un gorila. Pedro, al levantarse, y después del susto, dijo que no se volvería a quedar calvo.
Bruno Molina 6º Primaria

miércoles, octubre 03, 2018

EL CAPITÁN BARBA ROJA


EL CAPITÁN BARBAROJA

El Capitán Barbaroja navegaba por la mar hasta que de repente se formó una gran tormenta. Fue rápidamente a coger su baúl, en el cual había un secreto, se metió dentro y cogió un tablón. Cuando el barco naufragó empezó a remar con el tablón hacia una isla que había visto con el catalejo.

Una vez en la isla no pudo buscar nada porque era muy pequeña, pero con la palmera que había se conformaba y con que diera cocos. Si no comía, se iba a quedar más delgaducho de lo que ya estaba. A base de cocos y peces consiguió... alimentar al tiburón que pasaba todos los días por allí (el tío era un caradura) ¡pero si tenía un océano para él solito!

Cuando el Capitán Barbaroja averiguó dónde hallar tierra se dijo así mismo: ¡Allá vamos! Abrió el cofre y ¿a qué no sabéis lo que había? … ¡unos tintes! Y además de color rojizo, para la barba.

El Capitán no es que fuera un niño y con un bote no le daba para su larga barba. Después de una hora de acicalamiento, el Capitán estuvo preparado para partir a tierra.

Luz Sánchez 6º Primaria

lunes, mayo 28, 2018

MI PERRITO TRAVIESO

Mi perro es muy juguetón.
Le gusta jugar un montón.
Se pone boca arriba,
para que le rasquen la barriga
y se pone a ladrar
cuando ve a alguien pasar.


Carlota Hernández Viejo, 5º B.