16 ene 2014
14 ene 2014
Agnódice
Agnódice fue
una médico griega, natural de Atenas.
Vivió durante el siglo IV a. C. Como la medicina estaba
prohibida a las mujeres, se disfrazó de varón para poder estudiarla y ejercerla.
Su padre se opuso a los estudios de su hija.
Nacida en la alta sociedad ateniense se cortó el cabello y se vistió de
varón para poder asistir a clases, especialmente a las del célebre médico
Herófilo. En el año 350 antes de nuestra era, el 3 de junio, obtiene los
mejores resultados en el examen de medicina y obtiene lo que ahora sería un
título en ginecología y obstetricia, pero sin revelar su identidad verdadera.
Sus éxitos profesionales despertaron la envidia de los otros médicos que le
acusaron de seducir a sus pacientes y fue llevada ante el juzgado; fue entonces
cuando Agnódice tuvo que revelar su sexo, por lo que fue acusada de violar la
ley, pero las mujeres de algunos de los principales ciudadanos de Atenas a las
que había curado la defendieron y dijeron que si ella moría, ellas también y
consiguieron que la ley fuese invalidada.
Elena Pérez Rodríguez 6º Primaria
13 ene 2014
El elefante y el león
Había
una vez un león muy gordo porque se alimentaba de comida basura, le encantaban
las hamburguesas, pizzas, perritos calientes… y no comía nada de verdura ni
fruta. Su madre se pasaba el día diciéndole que se iba a poner gordo por comer
mal y no podría ir a cazar con los demás machos. Además cuando fuese mayor tendría
que cuidar de su familia.
El
león no tenía ningún amigo porque nadie le quería, estaba tan gordo que hasta
el mono se burlaba de él, con ese aspecto no podría ser el rey de la selva.
Por
otro lado había un elefante muy flaco porque no comía nada. Su madre le decía
que comiese porque sin nutrientes no tendría fuerza y no podría cazar con los
demás elefantes.
Además
cuando fuese mayor tendría que cuidar de sus elefantitos.
El
elefante tampoco tenía amigos porque estaba tan flaco que se burlaban de él.
Un
día el león intentó ir a cazar para demostrarle a su madre que estaba
equivocada y entonces el león decidió cazar un elefante de los que están muy
gordos y corren poco, pero al ir a cazar a ese elefante se encontró con el
elefante flaco.
El
elefante echó a correr y el león detrás de él. A los pocos minutos el elefante
estaba cansado porque no tenía energía y el león también porque le pesaba la
barriga. Cuando se pararon los dos del cansancio se pusieron a hablar y se
contaron sus historias. Y así fue como el elefante y el león se dieron cuenta
de que tenían un problema en su nutrición y debían hacer caso a sus madres y
comer completo y sano.
Alba Talavera
Fatela 6º Primaria
10 ene 2014
"Master chef" Cole
Alumnos
de 2º de Primaria nos proponen algunas recetas de sus platos favoritos. Si os
apetece y con la ayuda de un mayor, gorro de cocina, mandil y manos a la obra.
¡Qué buena pinta tiene todo!
9 ene 2014
8 ene 2014
La isla secreta
LA ISLA SECRETA
por alumnos de 6º de Primaria
ESCENA
I:
Hace
mucho tiempo en un barco de pesca estaban Fredy Jhonson y Jhon Newton, dos
marineros de agua salada.
Estaban
pescando en el cabo próximo a la ciudad cuando… ¡Pescaron un tiburón! Tiraron y
tiraron pero el tiburón era más fuerte que ellos. Los arrastró a ellos y al
pequeño barco mar adentro. Durante días el tiburón tiró de ellos, hasta chocar
con unas rocas de una isla.
Allí
se dieron cuenta de que el pequeño barco estaba roto y además tenían las dos
cañas de pescar.
Miraron
a su alrededor y no vieron nada más que un gran bosque detrás suyo que les
aguardaba un secreto.
Fredy:
Estoy viendo moverse las hojas.
John:
Serán indios.
Se
adentran, en el bosque, ven monos y pájaros.
Alejandro Tobar
ESCENA
II:
Aparecen aborígenes que les ayudan a hacer
una balsa. Los aborígenes piden a los náufragos que no hablen a nadie de ellos
ni de la isla.
Aborígenes:
¿Qué os pasa?
Náufragos:
(muy nerviosos) Que no sabemos salir de aquí.
Aborígenes:
(advirtiéndoles) Pues tened cuidado, porque por esta isla hay personas que
secuestran a los náufragos que están perdidos.
Náufragos:
¿Y vosotros nos podríais ayudar a salir de aquí de alguna forma?
Aborígenes:
(proponiendo) Pues claro, si queréis os ayudamos a construir una balsa.
Náufragos:
Sí por favor, necesitamos salir de aquí. Nuestra familia estará preocupada.
Los cinco estuvieron haciendo una balsa
con los materiales que encontraban cerca.
Náufragos:
Muchas gracias, ¿seguro que no queréis nada a cambio?
Aborígenes:
Solo queremos que no digáis a nadie que habéis estado en esta isla con
nosotros.
Náufragos:
Vale, cumpliremos nuestra promesa.
Aborígenes:
Pero antes de iros, ¿queréis que os ayudemos a buscar algo de comida para el largo
viaje?
Náufragos:
(muy preocupados) Es verdad, tendremos que ir a buscar comida, ¿pero si nos ven
esos secuestradores que decís?
Aborígenes:
No os preocupéis, con nosotros no os pasará nada, les tranquilizaremos.
Todos juntos se fueron a buscar comida al
bosque de la y cogieron muchas frutas.
Náufragos:
(muy agradecidos) Pues muchas gracias por todo, nosotros ya nos tenemos que ir,
que nuestra familia estará preocupada.
Aborígenes:
(despidiéndose) Hasta siempre, y recordad, cumplid vuestra promesa.
Náufragos:
Claro, la cumpliremos. Hasta siempre.
Y así fue como estos dos náufragos, Fredy
Jhonson y John Newton, salieron de la isla desierta.
Victoria Elena
ESCENA
III:
Narrador:
Jhon y Fredy ven desde lejos un barco, empiezan a hacer señales de ayuda desde
la balsa.
Jhon:
(gritando) ¡Ayuda!
Fredy:
¡Socorro! ¡Estamos perdidos!
Narrador:
Pero parecía que nadie les oía.
Fredy:
Newton, parece que no nos oyen, no creo que podamos volver nunca.
John:
No pierdas la esperanza.
Narrador:
Entonces, justo en ese momento se asomó el capitán del barco al exterior y los
vio.
Capitán:
¡Muchachos! ¿Me oís?
Fredy:
¡Buen hombre! ¿Nos podíais ayudar?
Capitán:
¡Sí! Como no. Subid.
John:
Muchas gracias.
Narrador:
Entonces subieron al barco y se acomodaron en un pequeño comedor.
Capitán:
(curioso) ¿Qué os ha pasado? ¿Por qué estabais ahí, en esa balsa?
John:
Pues... porque nosotros somos unos náufragos que estábamos navegando y un
fuerte vendaval hizo que nuestro barco se rompiera.
Capitán:
(interrumpió) ¿Pero, entonces por qué tenéis esta balsa?
John:
¡Espera! Que no me has dejado terminar. Entonces en el barco teníamos una balsa
y eso nos salvó.
Narrador:
Finalmente, siguieron hablando y hablando, más tarde llegaron a su destino.
Paula Hurtado de
la Calzada
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