14 ene 2014

Agnódice




     Agnódice fue una médico griega, natural de Atenas. Vivió durante el siglo IV a. C. Como la medicina estaba prohibida a las mujeres, se disfrazó de varón para poder estudiarla y ejercerla.
     Su padre se opuso a los estudios de su hija.
     Nacida en la alta sociedad ateniense se cortó el cabello y se vistió de varón para poder asistir a clases, especialmente a las del célebre médico Herófilo. En el año 350 antes de nuestra era, el 3 de junio, obtiene los mejores resultados en el examen de medicina y obtiene lo que ahora sería un título en ginecología y obstetricia, pero sin revelar su identidad verdadera. Sus éxitos profesionales despertaron la envidia de los otros médicos que le acusaron de seducir a sus pacientes y fue llevada ante el juzgado; fue entonces cuando Agnódice tuvo que revelar su sexo, por lo que fue acusada de violar la ley, pero las mujeres de algunos de los principales ciudadanos de Atenas a las que había curado la defendieron y dijeron que si ella moría, ellas también y consiguieron que la ley fuese invalidada.
Elena Pérez Rodríguez 6º Primaria

13 ene 2014

El elefante y el león



 Había una vez un león muy gordo porque se alimentaba de comida basura, le encantaban las hamburguesas, pizzas, perritos calientes… y no comía nada de verdura ni fruta. Su madre se pasaba el día diciéndole que se iba a poner gordo por comer mal y no podría ir a cazar con los demás machos. Además cuando fuese mayor tendría que cuidar de su familia.
El león no tenía ningún amigo porque nadie le quería, estaba tan gordo que hasta el mono se burlaba de él, con ese aspecto no podría ser el rey de la selva.
Por otro lado había un elefante muy flaco porque no comía nada. Su madre le decía que comiese porque sin nutrientes no tendría fuerza y no podría cazar con los demás elefantes.
Además cuando fuese mayor tendría que cuidar de sus elefantitos.
El elefante tampoco tenía amigos porque estaba tan flaco que se burlaban de él.
Un día el león intentó ir a cazar para demostrarle a su madre que estaba equivocada y entonces el león decidió cazar un elefante de los que están muy gordos y corren poco, pero al ir a cazar a ese elefante se encontró con el elefante flaco.
El elefante echó a correr y el león detrás de él. A los pocos minutos el elefante estaba cansado porque no tenía energía y el león también porque le pesaba la barriga. Cuando se pararon los dos del cansancio se pusieron a hablar y se contaron sus historias. Y así fue como el elefante y el león se dieron cuenta de que tenían un problema en su nutrición y debían hacer caso a sus madres y comer completo y sano. 

Alba Talavera Fatela 6º Primaria

10 ene 2014

"Master chef" Cole



Alumnos de 2º de Primaria nos proponen algunas recetas de sus platos favoritos. Si os apetece y con la ayuda de un mayor, gorro de cocina, mandil y manos a la obra. ¡Qué buena pinta tiene todo!


 

 

 

8 ene 2014

La isla secreta



LA ISLA SECRETA
por alumnos de 6º de Primaria

 


ESCENA I:
Hace mucho tiempo en un barco de pesca estaban Fredy Jhonson y Jhon Newton, dos marineros de agua salada.
Estaban pescando en el cabo próximo a la ciudad cuando… ¡Pescaron un tiburón! Tiraron y tiraron pero el tiburón era más fuerte que ellos. Los arrastró a ellos y al pequeño barco mar adentro. Durante días el tiburón tiró de ellos, hasta chocar con unas rocas de una isla.
Allí se dieron cuenta de que el pequeño barco estaba roto y además tenían las dos cañas de pescar.
Miraron a su alrededor y no vieron nada más que un gran bosque detrás suyo que les aguardaba un secreto.
Fredy: Estoy viendo moverse las hojas.
John: Serán indios.
Se adentran, en el bosque, ven monos y pájaros.

Alejandro Tobar


ESCENA II:
     Aparecen aborígenes que les ayudan a hacer una balsa. Los aborígenes piden a los náufragos que no hablen a nadie de ellos ni de la isla.
Aborígenes: ¿Qué os pasa?
Náufragos: (muy nerviosos) Que no sabemos salir de aquí.
Aborígenes: (advirtiéndoles) Pues tened cuidado, porque por esta isla hay personas que secuestran a los náufragos que están perdidos.
Náufragos: ¿Y vosotros nos podríais ayudar a salir de aquí de alguna forma?
Aborígenes: (proponiendo) Pues claro, si queréis os ayudamos a construir una balsa.
Náufragos: Sí por favor, necesitamos salir de aquí. Nuestra familia estará preocupada.
      Los cinco estuvieron haciendo una balsa con los materiales que encontraban cerca.
Náufragos: Muchas gracias, ¿seguro que no queréis nada a cambio?
Aborígenes: Solo queremos que no digáis a nadie que habéis estado en esta isla con nosotros.
Náufragos: Vale, cumpliremos nuestra promesa.
Aborígenes: Pero antes de iros, ¿queréis que os ayudemos a buscar algo de comida para el largo viaje?
Náufragos: (muy preocupados) Es verdad, tendremos que ir a buscar comida, ¿pero si nos ven esos secuestradores que decís?
Aborígenes: No os preocupéis, con nosotros no os pasará nada, les tranquilizaremos.
     Todos juntos se fueron a buscar comida al bosque de la y cogieron muchas frutas.
Náufragos: (muy agradecidos) Pues muchas gracias por todo, nosotros ya nos tenemos que ir, que nuestra familia estará preocupada.
Aborígenes: (despidiéndose) Hasta siempre, y recordad, cumplid vuestra promesa.
Náufragos: Claro, la cumpliremos. Hasta siempre.
     Y así fue como estos dos náufragos, Fredy Jhonson y John Newton, salieron de la isla desierta.
Victoria Elena


ESCENA III:
Narrador: Jhon y Fredy ven desde lejos un barco, empiezan a hacer señales de ayuda desde la balsa.
Jhon: (gritando) ¡Ayuda!
Fredy: ¡Socorro! ¡Estamos perdidos!
Narrador: Pero parecía que nadie les oía.
Fredy: Newton, parece que no nos oyen, no creo que podamos volver nunca.
John: No pierdas la esperanza.
Narrador: Entonces, justo en ese momento se asomó el capitán del barco al exterior y los vio.
Capitán: ¡Muchachos! ¿Me oís?
Fredy: ¡Buen hombre! ¿Nos podíais ayudar?
Capitán: ¡Sí! Como no. Subid.
John: Muchas gracias.
Narrador: Entonces subieron al barco y se acomodaron en un pequeño comedor.
Capitán: (curioso) ¿Qué os ha pasado? ¿Por qué estabais ahí, en esa balsa?
John: Pues... porque nosotros somos unos náufragos que estábamos navegando y un fuerte vendaval hizo que nuestro barco se rompiera.
Capitán: (interrumpió) ¿Pero, entonces por qué tenéis esta balsa?
John: ¡Espera! Que no me has dejado terminar. Entonces en el barco teníamos una balsa y eso nos salvó.
Narrador: Finalmente, siguieron hablando y hablando, más tarde llegaron a su destino.
Paula Hurtado de la Calzada